sábado, junio 23

Artículo exclusivo: Kitchen desvela los secretos de su campaña “No permitas la violencia de género”

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Hacer una campaña contra la violencia machista siempre genera una cierta sensación de frustración. Porque es algo que debería estar erradicado, algo que en el peor de los casos debería ser residual, pero la realidad es otra. La realidad es que las cifras aumentan, e incluso vemos que entre los más jóvenes hay bastante tolerancia a comportamientos que preocupan, porque recuerdan a épocas que creíamos superadas y que lamentablemente en algunos casos acaban derivando en violencia física o psicológica.

Partiendo de esta base, el listón y la responsabilidad se ponen muy altos. Nosotros trabajamos desde el convencimiento absoluto de que cualquier campaña de violencia de género tiene que descargar de toda culpa a la víctima, y con eso en mente, nos pusimos a analizar qué factores y quienes intervienen en este tipo de episodios y encontramos un insight que se repetía en la mayoría de los casos. Esa idea de que las cosas que pasan entre parejas se tienen que quedar entre la pareja. Y cómo, por ese “son cosas de parejas” la mayoría de la gente que rodea a una víctima de violencia machista no actúa, no denuncia, no ayuda, no media, no logra más que lamentarse cuando el daño ya está hecho. Obviamente el culpable es siempre el maltratador y por eso hacemos alusión a él, pero nos pareció que poner el foco en todos y cada uno de nosotros (ya que todos lamentablemente podemos ser testigos de este tipo de violencia) era una manera de concienciar de que la violencia machista es violencia con mayúsculas y que no hay estado civil o sentimental que deba servir de excusa para no interceder. Poner en el centro del mensaje a toda la sociedad, creemos que contribuye a señalar que este problema es un problema que afecta a la sociedad en su totalidad.

A nivel formal, en la pieza para tv tratamos de ser muy directos, sencillos y contundentes. Sin florituras, sin adornos que pudieran distraer del mensaje. La música contrasta con la ausencia de diálogo y genera cierto malestar, quizá esa sensación que imaginamos que se te puede quedar en el cuerpo si no has hecho nada frente a una agresión machista. La gráfica es una bofetada a la conciencia, y necesitábamos que fuera así porque es un medio que o te atrapa de un golpe de vista o has perdido la oportunidad de transmitir el mensaje.

Creemos que la violencia machista es una lacra que merece todas las campañas de concienciación y denuncia posibles, pero que sobre todo necesita de un esfuerzo enorme de educación en valores e igualdad. Que todos y cada uno de nosotros somos responsables de educar en primer caso y si por desgracia nos viéramos en la tesitura, de denunciar.

Artículo elaborado por Gema Arias, Directora Creativa y de Estrategia de Kitchen.

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