martes, noviembre 21

Lo que no sabías sobre el lenguaje corporal empresarial

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Las mujeres son unas excelentes comunicadoras, esto está demostrado. Sin embargo, hay algunos consejos sobre lenguaje corporal que te ayudarán a mejorar la percepción de tus mensajes.

Cuando comunicamos, caemos a menudo en el error de pensar que el mensajes es lo más importante. Esto no es así, y es que según investigaciones en el sector, el 93% de la comunicación que emitimos es no verbal y tan solo 7% se asocia de modo directo al mensaje emitido.

Dentro de los 93% de comunicación no verbal se encuentran los tonos, pausas, entonaciones y ritmos de voz (38%), además de las microexpresiones, miradas, expresiones faciales y gestos (55%). ¿Te sorprenden estos resultados?

Teniendo en cuenta el estudio publicado en el año 1967, por el Doctor Albert Mehrabian, podemos aifmrar con total seguridad que tenemos a nuestro alcance la posibilidad de continuar avanzando en el mundo empresarial.

Pero, ¿significa esto que un mensaje excelente se traduciría tan solo en un 7% de la imagen total que los interlocutores perciben? ¡Sí! Imaginemos que tenemos una presentación muy importante. Hemos repetido el mensajes tantas veces, que ya somos capaces de decirlo sin pensar. Sin embargo, poco antes de la reunión, nuestro gerente afirma que asistirá a la reunión de modo remoto. ¿Es esto beneficioso?

Pues bien, en casos así tenemos una gran ventaja si todavía no conocemos los secretos del lenguaje corporal. En caso contrario, corremos el riesgo de ser evaluados tan solo por lo que contemos – algo que no siempre es beneficioso.

Lo cierto es que la comunicación verbal puede facilitar el flujo comunicacional, pero también dificultarlo. Esto se debe a numerosos factores, como el hecho de que no todas las personas son conscientes de que sus gestos dilatan mucho más de lo que creen.

Un ejemplo de gesto que nos dilata es el gesto de poner las manos en los bolsillos, tan tipico para los hombres. ¿Qué significa este gesto? ¿Es algo bueno o malo? Pues bien, es importante tener en cuenta que cada gesto debe ser analizado según la situación concreta. La razón es que hay muchos factores externos que pueden empujarnos a realizar el gesto de modo involuntario.

Por regla general, este gesto suele relacionarse con la transmisión de información insuficiente, o incluso con la modificación de la verdad. Imaginemos que, durante una entrevista de trabajo, el candidato (que acaba de llegar y todavía no se ha sentado en su silla) te cuenta un poco acerca de su carrera profesional. Cuando comienza a contar detalles acerca de las tareas que desempeñaba, no deja de mostrar las palmas de sus manos (gesto de lealtad, que transmite confianza). Sin embargo, llegado el punto en el que comienza a hablar de las dificultades a las que se tuvo que enfrentar a la hora de trabajar con el equipo (“un equipo excelente”, decía), introduce sus manos en los bolsillos y realiza una pausa muy corta, terminando la frase con una sonrisa y, por último, bajando su mirada hacia un punto fijo en el suelo.

¿Cuál fue el mensaje no verbal? Es importante destacar que el mensaje no verbal fue mucho más fuerte que el verbal. Una de las razones principales es que contradecía a lo que el candidato estaba contando. El candidato intentó sonreír, definiendo el equipo como “excelente”, pero su lenguaje no verbal transmitió inseguridad. El candidato escondía algo y, en el intento desesperado por interrumpir este tema tan incómodo, decidió interrumpir el contacto visual. Lo que no sabía, era que esa mirada también comunicaba.

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